Hamlet y el curso de los ríos
Diciembre 15, 2008 · Imprimir este artículo
Óscar Guillermo Garretón, empresario.
“Si la apuesta de Insulza resulta, volverán todos a admirar su capacidad para resistir ansiedades y presiones, para manejar los tiempos, para sortear dificultades, para anticipar lo que otros aún no veían. Si lo logra, Hamlet será olvidado”.
Hay cosas cuyo final conocemos mucho antes de que llegue. Por ejemplo, el final de nuestros ríos en el mar o el final de muerte contenido en cada vida. En política ocurre igual. Hay procesos profundos, como aguas desbordadas en busca de su cauce, que inevitablemente encuentran su curso lógico por más obstáculos que se les pongan. El arte de la política lúcida es, en estos casos, conocer y acatar el curso de los hechos. Cuando se opta por contradecir la corriente remando río arriba, la realidad nos devuelve algunos pocos casos exitosos que alimentan relatos e imaginarios de bares y cafés, pero, sobre todo, una abrumadora colección de fracasos e intentos fallidos más o menos dolorosos.
Fue pensando en la actualidad del PS y el PPD que llegué a estas imágenes.
Parecía que todo estaba trancado. Las dos listas para las municipales generaron pugnas y heridas. Las declaraciones agresivas de dirigentes las agrandaron y alimentaron mutuas sospechas. Las escaramuzas en torno a la elección de candidato presidencial se sucedieron semana tras semana.
¿Dónde nos encontramos ahora? Bueno, al parecer el río da señas de presionar por reencontrar su cauce. Y, ¿cuál sería ese cauce?
Las elecciones presidenciales comienzan a imponer su lógica de manera cada vez más incontrarrestable, desplazando esas estrategias y elucubraciones “post concertacionistas” y “post derrota” que se especularon en círculos de la partidocracia. Asimismo, van quedando dos candidatos presidenciales reales -Insulza y Frei- donde hasta no hace mucho cada partido tenía uno, si no dos o tres. Además, es sabido que entre ambos, más que con otros, existe una amistad y un ánimo concertacionistas (lo que no representa poco en los tiempos que corren).
Pensar levantar otro candidato distinto ya no es viable, es remar contra la corriente. Pensar que la masa ciudadana votante del PS o PPD, acostumbrada a cruzarse votos por casi 20 años, pudiera no votar por el candidato mejor posicionado de estos mundos es irreal; sólo demostraría la incomunicación entre el mundo popular y alguna dirigencia partidaria. O es Lagos, o es Insulza y no hay más. Las corrientes populares destrozan los cubileteos cuando éstos las contradicen. Puede haber negociaciones pendientes o propuestas programáticas por afinar, pero al final esta vertiente cultural de la Concertación se reencontrará, salvo que su candidato real equivoque rumbos.
Pero pareciera no ser el caso. Desde la semana pasada, Insulza se ha posicionado como futuro candidato del PS y del PPD por encima de los líos partidarios. Ha insistido majaderamente desde hace tiempo, y en actitud distinta a la directiva socialista, en la importancia que le atribuye al apoyo del PPD. Pero también ha resistido intentos de arrinconarlo con propuestas programáticas.
Y los ríos comienzan así a encontrar su cauce. El PPD se abre a Insulza, siempre que se restituya la relación privilegiada entre PS-PPD. Insulza apoya desde siempre esta postura y la directiva PS la resiste, pero también el curso natural de las cosas lleva a vencer esa resistencia fundada en el acuerdo DC-PS, forjado en las elecciones municipales: el competidor del candidato del PS será Eduardo Frei y no un PPD.
En tanto, el PR deberá hacer sus cuentas. El curso de las cosas indica que una primaria concertacionista se polarizará entre Frei e Insulza. Hay razones para que el apoyo radical a algún candidato valga más ahora que después de las primarias.
En este remar cuesta arriba y en la superación de obstáculos que interfieren el curso de las cosas, la chismografía local, absorta en la coyuntura, ha visto un indeciso Hamlet donde antes veía un aguerrido “Pánzer”. Pues bien, si la apuesta de Insulza resulta, volverán todos a admirar su capacidad para resistir ansiedades y presiones, para manejar los tiempos, para sortear dificultades, para anticipar lo que otros aún no veían. Será otra vez visto como ese timonel hábil y firme, necesario para tiempos difíciles. No es poco en los tiempos tempestuosos que vienen. Si lo logra, Hamlet será olvidado.
Publicada en La Segunda del lunes 15 de diciembre.



















Comentarios
¿Tienes algo que decir?