Declaración Pública
Enero 7, 2009 · Imprimir este artículo
Luego de una profunda y difícil reflexión, teniendo a la vista el interés superior del país, el interés colectivo de la Concertación de Partidos por la Democracia, la alianza política más exitosa y duradera de nuestra historia política con la que me siento profundamente identificado, teniendo en consideración la lealtad y el apoyo de mi propio partido e importantes sectores del PPD, y también, de manera muy fundamental, mis altas responsabilidades en la Organización de Estados Americanos, cargo que alcancé con el apoyo del conjunto del país, he tomado una decisión trascendental.Mi presencia en el país en el día de hoy tiene por objeto solicitar a los Partidos de la Concertación que mi nombre no sea considerado en la definición presidencial de 2009. Agradeciendo a todos quienes me han brindado apoyo en los últimos meses, quiero declarar, en cambio, mi decisión de permanecer como Secretario General de la OEA hasta el fin de mi mandato.
Para enfrentar los desafíos que tenemos por delante en la elección del 2009, la Concertación requiere unidad. He dicho muchas veces que la Concertación es mayoría en Chile, pero que esa mayoría puede ser derrotada, no por la derecha, sino por la falta de cohesión y las disputas internas. Ese riesgo es manifiesto en la situación política actual.
Quienes hemos contribuido con todo nuestro esfuerzo a forjar las dos décadas más exitosas de la historia política de Chile tenemos la obligación de ser consecuentes con esa realidad.
Siento que mi permanencia por más tiempo como precandidato presidencial no contribuye ya a la unidad que hoy necesitamos. Aunque ella contaría con el apoyo de mi Partido y tal vez con una mayoría dentro del Partido por la Democracia, nos conduciría a una elección primaria necesariamente controvertida que, además, retardaría hasta el mes de Mayo la selección del candidato único de la Concertación.
Lo que hoy nos exigen millones de chilenos y chilenas que confían en nosotros, no son polémicas ni contiendas internas, sino unidad, candidato único, propuestas claras y políticas eficientes para enfrentar la crisis financiera internacional que con certeza, también tendrá impacto en nuestro país.
Muy probablemente, mi determinación decepcionará a quienes pensaron en mi persona como el candidato presidencial de la Concertación, pero estoy convencido que puede ser mi mayor aporte a la unidad y cohesión de nuestra alianza política y a una nueva victoria para seguir transformando el país en un sentido de mayor justicia social, ampliación de las libertades ciudadanas y una mejor democracia.
Eduardo Frei es hoy el candidato que reúne mayor consenso y adhesión para conducir al país al inicio de su tercer siglo de vida independiente. Por cierto, él reúne las mayores calificaciones para asumir esta tarea. Lideró a Chile en uno de los sexenios más fructíferos de su reciente desarrollo y cuando la crisis externa golpeó al país en 1999, demostró también su firmeza y decisión para mitigar sus efectos, enfrentar los conflictos sociales y generar empleo para cientos de miles de chilenos.
Por ello le entrego mi apoyo irrestricto y espero que los Partidos de la Concertación y sus dirigentes, deponiendo toda otra consideración, den una nueva muestra de unidad para proclamarlo y convertirlo en el próximo Presidente de Chile.
José Miguel Insulza
Santiago de Chile
Enero, 2009



















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