Acercándonos al Bicentenario desde las regiones
Septiembre 20, 2008 · Imprimir este artículo
En los próximos días celebraremos otro Aniversario Patrio que nos acerca al Bicentenario, un hito relevante para nuestra historia republicana. Hace dos años y medio, en una entrevista fallida, enunciaba la posibilidad cierta de que nuestra región pudiese ser al 2010 la segunda región económica de Chile y los supuestos explícitos de dicha proyección. Desafortunadamente, esa meta anhelada se ha alejado para la próxima década. Al respecto, en el marco del controvertido debate sobre el transporte público en Santiago, el tema de las regiones ha salido y es importante colocar en el debate miradas que no estén supeditado sólo a intereses coyunturales.
En primer lugar, una afirmación central en relación a los desafíos de alcanzar el desarrollo para un país como Chile requiere de un esfuerzo mucho más prolongado en el tiempo. En consecuencia, los desafíos regionales y territoriales en un horizonte de tiempo relativamente acotado deben contemplar, a lo menos, un enfoque integral del desarrollo regional/territorial; un replanteamiento de la institucionalidad vigente; la necesidad de modificar el actual funcionamiento del Fondo Nacional Desarrollo Regional que implique una dedicación exclusiva al desarrollo regional y, por tanto, convertirse en un recurso de las administraciones territoriales para financiar sus propias actuaciones y centrarse esencialmente en las regiones menos favorecidas. Es importante mencionar que, pese al consenso que existe en torno al tema de la descentralización, éste se ha focalizado en una discusión de tipo institucional más que en abarcar los temas realmente estratégicos, como son el desarrollo económico y las disparidades regionales.
Un segundo punto crucial es enfrentar la preeminencia desequilibrante de la Región Metropolitana que reúne en su torno una clara concentración de los ingresos con tendencia a aumentar a pesar de los esfuerzos productivos notables que se aprecian en las otras regiones; existencia de efectos spillover o de derrames que canalizan una cantidad importante de beneficios hacia la Región Metropolitana; elevada concentración de la población; y desigual distribución del desempleo a lo largo de la geografía chilena con una alta persistencia de las tasas de desempleo regional. (SERVILAB: 2004).
Un tercer punto a abordar es reconocer que, en términos productivos, el tema regional tiene en Chile una asignatura pendiente. Hay un lento ajuste a los cambios de las economías regionales en casi cinco décadas y una escasa efectividad del mercado a la hora de solucionar las disparidades regionales. Una Política Nacional de Desarrollo Productivo requiere una reformulación sistémica de los programas de Fomento, Innovación e Infraestructura. Es necesario reconocer que en materia de Fomento se aprecian fallas de Estado equivalentes a las existentes en Innovación, tales como la inconsistencia dinámica, la captura de rentas y los problemas de agencia.
En consecuencia, el tema regional en la perspectiva del Bicentenario debiera suponer una mirada más integral en donde las regiones sean parte constitutiva de la Modernización del Estado y de una Política Nacional de Desarrollo Productivo.
Alejandro Corvalán Quiroz - Economista




















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